En el ámbito sanitario, los profesionales están expuestos con frecuencia a situaciones de alta intensidad emocional como la muerte, el sufrimiento de las familias, errores clínicos, agresiones, acontecimientos críticos o decisiones asistenciales complejas. Algunas de estas experiencias pueden tener un impacto psicológico significativo y convertirse en acontecimientos potencialmente traumáticos.
En este contexto, hablamos de acontecimiento potencialmente traumático cuando una situación supera la capacidad habitual de la persona para integrar lo que está ocurriendo y activa respuestas intensas de supervivencia en el cerebro y el cuerpo. La cultura sanitaria a menudo ha priorizado la continuidad asistencial y la resiliencia profesional sin disponer siempre de espacios para comprender qué sucede internamente después de estas vivencias. Cuando estas situaciones no se comprenden ni se regulan adecuadamente, pueden tener repercusiones tanto a nivel individual como organizativo.
Este taller propone ofrecer un marco comprensivo sobre el trauma en el ámbito de la salud y aportar herramientas prácticas para que los profesionales puedan identificar sus reacciones, regular el impacto emocional e integrar la experiencia vivida. El objetivo es favorecer que, incluso después de un acontecimiento traumático, sea posible continuar trabajando desde una posición de mayor conciencia, estabilidad y cuidado hacia uno mismo y hacia los pacientes.
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