El período de residencia es una etapa clave en el desarrollo profesional de los especialistas sanitarios, pero también comporta importantes retos clínicos, organizativos y emocionales. Los residentes suelen afrontar largas jornadas laborales, una elevada carga asistencial, responsabilidad clínica con autonomía limitada, posibles carencias de supervisión y un contacto continuado con el sufrimiento humano. Estos factores pueden afectar a los hábitos de salud y evidencian la necesidad de reforzar las competencias comunicativas y las habilidades emocionales para el adecuado desarrollo del rol profesional.
Además, diversos estudios indican que los profesionales sanitarios están expuestos a riesgos como el desgaste por empatía y el burnout, que pueden reducir la satisfacción laboral, disminuir la empatía y favorecer procesos de deshumanización del cuidado. En este contexto, los residentes constituyen un colectivo especialmente vulnerable. Aunque la mayoría consigue adaptarse a estas exigencias, la literatura describe una creciente presencia de malestar psicológico durante este período formativo, con prevalencias de burnout que pueden superar el 30 %.
Ante esta realidad, se considera relevante ofrecer un espacio seguro de apoyo y reflexión que promueva el bienestar emocional de los residentes, refuerce sus recursos personales y favorezca una mejor comprensión del sistema sanitario. También se busca facilitar el intercambio de experiencias, favorecer la conciencia emocional, desarrollar estrategias de afrontamiento frente al estrés profesional, promover la reflexión sobre la identidad profesional y fomentar el apoyo entre iguales.
Inscripción